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Cuando dejas de culpar, empiezas a crecer. Reyes Aguilar Medina
Cuando dejas de culpar, empiezas a crecer. Reyes Aguilar Medina
La mayoría de las personas no fracasa por falta de talento, oportunidades o recursos. Fracasa por responder mal a la vida, por tener una mala actitud ante la vida. No por lo que le ocurre, sino por cómo interpreta y enfrenta lo que le ocurre.
Cuando algo no funciona en el matrimonio, en la familia, en el trabajo, en las finanzas o en la vida personal, tendemos a reaccionar de forma automática, defensiva y poco consciente. Sin darnos cuenta, activamos mecanismos que nos protegen emocionalmente, pero que sabotean nuestro crecimiento.
Estos mecanismos tienen nombre, y mientras no los reconozcamos, seguirán gobernando nuestras decisiones. Hoy quiero que analicemos cuatro de esos mecanismos para eliminarlos de nuestro dia a dia y tomar el control y responsabilidad de nuestras vidas, para nuestro bien. Prepárate… ¡Lo mejor está por venir!
La racionalización: justificar lo injustificable
La racionalización es el arte de justificar lo injustificable. Es cuando maquillamos nuestros errores para no enfrentarlos. Cuando transformamos una mala decisión en algo "comprensible”. Trabajamos mucho, pero "entregamos malos resultados”. Llegamos tarde, pero "todos lo hacen”. Fallamos, pero "encontramos una historia lógica que nos quita la culpa”. El problema no es equivocarse; el problema es convencernos de que no fue un error.
La racionalización nos permite seguir igual sin sentir culpa. Pero también nos impide mejorar. Mientras sigamos explicando por qué hicimos mal las cosas, nunca nos preguntaremos cómo hacerlas mejor y esto juega en "nuestr contra”.
El autoengaño: decir una cosa y vivir otra
El autoengaño ocurre cuando no hay congruencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Es afirmar que "todo está bien” cuando "los resultados dicen lo contrario”. Es declarar metas sin respaldarlas con acciones. Es hablar de crecimiento mientras seguimos estancados.
No se trata de pensar en negativo ni de hablar mal de uno mismo. Se trata de reconocer la realidad. El autoengaño no genera esperanza; genera parálisis. Porque si todo "está bien”, entonces "no hay nada que cambiar”.
El crecimiento comienza cuando dejamos de medirnos por nuestras intenciones y empezamos a evaluarnos por nuestros resultados.
La autojustificación: siempre tener la razón
La autojustificación es una postura peligrosa: creer que siempre tenemos la razón y estamos del lado correcto. Es defender nuestras decisiones a toda costa, incluso cuando nos dañan. Es invertir más energía en probar que tenemos razón que en revisar si estamos equivocados.
Quien se justifica constantemente no crece: en el trabajo evita el crecimiento, en el matrimonio y familia, rompe vínculos, en la vida personal nos destruye y estanca.
En contrario, la autocrítica no debilita, fortalece. Reconocer errores no nos hace menos, nos hace más conscientes. Nadie crece defendiendo su ego; se crece aceptando nuestros errores y corrigiendo el rumbo.
El victimismo: ceder el control de la propia vida
El victimismo es quizá la respuesta más cómoda y más destructiva de estos mecanismos. Consiste en dejar que la vida nos pase por encima sin hacer nada, es dejar que otros decidan por nosotros, es vivir desde la queja y no desde la responsabilidad. Es ceder el control de nuestra vida a los demás y a las circunstancias.
El problema del victimismo no es que algunas quejas sean falsas, de hecho muchas son reales. El problema es usar esas realidades como excusa para no actuar. Mientras nos veamos como víctimas, renunciamos a nuestro poder de cambiar.
La posición de víctima justifica nuestro pasado, pero hipoteca nuestro futuro.
Cuando dejamos de culpar y excusarnos, algo se activa dentro de nosotros: claridad, fuerza y dirección. Empezamos a ordenar nuestra vida, a sanar relaciones, a mejorar resultados, a construir con intención. Dejamos de vivir a la defensiva y comenzamos a vivir con propósito.
Hoy no se nos pide perfección, se nos pide decisión. Hoy es el día para soltar la racionalización, el autoengaño, la autojustificación y el victimismo. Hoy es el día para decir con firmeza: "Es mi vida, es mi responsabilidad” y dejar que el creador trabaje en nosotros.
Y cuando tomamos esta decisión, algo cambia para siempre. Porque el crecimiento no comienza cuando las circunstancias mejoran, sino cuando asumimos el control y responsabilidad de nuestras vidas.
Reyes Aguilar Medina
Autor del libro "Construyendo mi Felicidad” (Amazon, julio 2024), una obra que reflexiona sobre el sentido de vida, propósito y plenitud desde una perspectiva de responsabilidad personal e integral del ser humano. Es socio fundador de Grupo Blue Ocean, grupo empresarial enfocado en la innovación tecnológica dentro del sector de Tecnologías de la Información.














