Del poder a la Conciencia. Maricela Parra

Del poder a la Conciencia. Maricela Parra

 
Una mirada psicodinámica del uso y abuso del poder en los contextos laborales

Durante meses he estado en un ejercicio profundo de reflexión y observación.

No solo desde la consultoría, sino también desde lo que hoy se expresa —y se calla— en redes sociales: lo que publican las empresas, lo que comunican los líderes y lo que, explícita o implícitamente, manifiestan los colaboradores.

En ese campo aparece una narrativa que sigue muy viva: empresas tóxicas, jefes tóxicos, ambientes dañinos. Paralelamente, en el plano institucional, existe la NOM-035, un marco que invita —y obliga— a las organizaciones a identificar y atender los factores de riesgo psicosocial. Ambos discursos conviven, pero rara vez dialogan entre sí.

Este artículo nace precisamente ahí: en el intento de unir la experiencia real, la psicología profunda y la responsabilidad organizacional.

Las empresas no existen sin personas

Vale la pena decirlo con claridad: las empresas, sin personas, son solo edificios, muebles y estructuras administrativas.
Los ambientes donde las personas florecen —o donde se apagan— no los crea una marca, los crean las personas que ejercen poder dentro de ella.

Hoy más que nunca, los directivos necesitan comprender que el desarrollo humano no es un "beneficio adicional”, sino el núcleo del desempeño sostenible.

Este no es un texto para quejarse ni para señalar culpables.

Es un texto para nombrar una realidad que sigue presente: el uso y el abuso del poder en los contextos laborales.

El vals del poder: quien abusa y quien lo tolera

En conversaciones recientes con colegas surgió una frase dura, pero honesta: "En muchos contextos laborales se sigue abusando de las personas porque se puede, porque se tiene poder, porque se tiene dinero.” La pregunta incómoda aparece de inmediato: ¿esto se termina hasta que alguien dice basta?

Aquí hay una línea muy delgada que es importante reconocer. No siempre quien tolera una dinámica abusiva lo hace porque quiere. Muchas personas necesitan el ingreso, la estabilidad, la remuneración. Y desde ahí aguantan, resisten, sobreviven.

Por eso hablo de un vals: una danza relacional entre quien ejerce el poder y quien, en condiciones limitadas, lo permite. No desde la culpa, sino desde la comprensión.

Las respuestas humanas ante la amenaza: las 4F

Desde la psicología del trauma, particularmente desde el trabajo de Pete Walker, se describen cuatro respuestas automáticas del sistema nervioso ante situaciones de amenaza:

  • Fight (Lucha): confrontación, ataque, resistencia activa.
  • Flight (Huida): renuncia, hiperactividad, escape.
  • Freeze (Parálisis): inmovilidad, sometimiento, desconexión.
  • Fawn (Adulación): complacencia, agradar para calmar al otro.

Estas respuestas no son defectos de carácter ni rasgos de personalidad.

Son mecanismos de supervivencia aprendidos, muchas veces desde etapas tempranas de la vida.

Lo relevante —y poco explorado— es que estas mismas respuestas se reactivan en las organizaciones cuando el entorno laboral se percibe como amenazante.

Así vemos colaboradores que confrontan, otros que se paralizan, otros que renuncian abruptamente y otros que adulan, manipulan o traicionan. No porque sean "malas personas”, sino porque están reaccionando desde patrones de supervivencia.

La NOM-035: más que un requisito, un espejo

La NOM-035 reconoce algo fundamental: el trabajo impacta la salud mental y emocional de las personas. Habla de factores de riesgo psicosocial, liderazgo negativo, violencia laboral y acontecimientos traumáticos severos. No desde la psicología profunda, sino desde la prevención organizacional.

Aquí es donde ambos mundos se encuentran: la norma describe el qué; la psicodinámica explica el cómo y el porqué. Sin embargo, es importante decirlo con claridad: la NOM-035 no sana traumas. Una empresa puede aplicar protocolos, pero cada persona sigue siendo responsable de trabajarse, de hacerse cargo de su historia y de su forma de vincularse con el poder.

La responsabilidad es compartida.


Reaccionar o responder: el punto de inflexión

En mi trayectoria profesional me ha tocado vivir ambos lados.

He florecido en organizaciones donde el crecimiento era integral: financiero, profesional y humano. Y también he sostenido estructuras, sonreído y motivado equipos mientras yo misma estaba rota por dentro, bajo liderazgos amenazantes y coercitivos.

Sería incompleto hablar de estas dinámicas sin reconocer algo más: en contextos de miedo, presión o amenaza, también yo lastimé. No desde la intención, sino desde la reacción. Desde el sistema nervioso activado, desde el miedo a perder, desde la defensa. Nombrarlo no es culparme, es hacerme responsable. Porque cuando no somos conscientes, no solo recibimos daño: también lo reproducimos. Y ese es uno de los costos más silenciosos de las psicodinámicas no trabajadas en las organizaciones.

Desde esa experiencia puedo afirmar algo con convicción: la diferencia no está en no sentir miedo, enojo o dolor. La diferencia está en reaccionar o responder.

Reaccionar es actuar desde las 4F. Responder es elegir desde la conciencia.

Por eso hago una distinción clave: huir no es lo mismo que marcharse. Huir es salir desde el coraje, quemando puentes, incendiando reputaciones. Marcharse es cerrar ciclos con claridad, reconociendo la psicodinámica, sin destruir.

Cuando una persona desarrolla esta conciencia, algo cambia: aprende a leer contextos, a identificar ambientes, a elegir empresas y proyectos más alineados con su crecimiento.

Un llamado a líderes y empresarios

Este artículo no busca incomodar por incomodar. Busca invitar a una reflexión necesaria. Si hoy usas o abusas de tu poder, pregúntate desde dónde lo haces. Si te sientes atrapado, sometido o desgastado, quizá no es debilidad: quizá es una psicodinámica activa que necesita ser mirada.

Darte cuenta es el primer paso. Pedir apoyo es un acto de liderazgo, no de fragilidad.

Existen formas más conscientes, más humanas y más sostenibles de ejercer el poder y de habitar las organizaciones.

No para sobrevivir en ellas, sino para prosperar.
No estás solo.
No estás sola.

Y sí, esto se puede trabajar.

Acompañar estos procesos es parte de mi trabajo, y hacerlo con profundidad y respeto, mi compromiso.

Maricela Parra

Maricela Parra es Psicóloga, Neurocoach Profesional y MBA en Dirección de Talento. Su misión ha sido siempre una: impulsar el crecimiento humano y empresarial desde adentro hacia afuera.

Con más de dos décadas de experiencia, ha dejado huella en el sector financiero y comercial trabajando con empresas como ING-Bital e Inbursa, y liderando equipos de alto rendimiento en corporativos internacionales como Avon Cosmetics México, American Express México y Belcorp. También ha llevado su liderazgo al mundo inmobiliario con Grupo Orve y Marnez Desarrollos.

Hoy, como directora de su firma Astrea – Instituto de Desarrollo Empresarial y Profesional, Maricela acompaña a líderes y organizaciones a transformarse con estrategias que combinan gestión por competencias, neurocienca, coaching y experiencia real en los negocios. Además, comparte su visión en la revista Líder Ejecutivo, donde inspira a profesionales a convertirse en la mejor versión de sí mismos.

Su trayectoria refleja algo más que logros: refleja una vocación por desarrollar personas, fortalecer equipos y abrir caminos hacia el éxito sostenible.


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