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Los cuidados del líder. Las malas actitudes
Los cuidados del líder. Las malas actitudes
Uno de los retos más grandes en la gestión de equipos de trabajo es mantener un ambiente de armonía. De manera natural las personas reaccionamos de forma diferente a un mismo fenómeno, por lo que la labor del Líder es fundamental para regular los cambios que de forma normal suceden.
Cuando un integrante del equipo presenta una mala actitud, la responsabilidad principal del líder no es castigar ni ignorar la situación, sino intervenir de manera oportuna, empática y estratégica para proteger la dinámica del equipo, el desempeño colectivo y el bienestar del colaborador.
Estas 4 recomendaciones suelen dar resultado cuando se ejecutan de forma temprana:
1. No juzgar
Antes de asumir que la persona "es problemática", un buen líder investiga las causas subyacentes. Una "mala actitud" suele ser un síntoma, no la causa. Puede deberse a sobrecarga laboral, problemas personales, falta de claridad en sus funciones, sensación de injusticia, desacuerdo con las decisiones de la empresa o burnout.
2. Hablando se entiende la gente
Ignorar el comportamiento esperando que mejore solo suele empeorar las cosas y envía un mensaje equivocado al resto del
equipo. La conversación debe darse a solas y lo antes posible, sin dejar pasar semanas. Escuchar no significa justificar la conducta, pero sí entender el contexto.
3. Ser firmes y claros en las expectativas de comportamiento
El líder es el guardián de la cultura y el clima de trabajo. Dejar claro qué comportamientos son aceptables y cuáles no dentro del equipo.Hacerle ver al colaborador cómo su conducta afecta el trabajo de sus compañeros y los resultados del proyecto.
4. Dar seguimiento y tomar decisiones
La responsabilidad del líder no termina con la conversación; requiere un monitoreo constante. Brindar retroalimentación continua, positiva si hay avances, o correctiva si reincide.
Estas recomendaciones funcionan de maravilla en etapas tempranas. Dejar fuera de la responsabilidad del Líder esta gestión representa un riesgo para el equipo en su conjunto.
Si tras ofrecer claridad, apoyo y retroalimentación la actitud persiste y afecta al grupo, la responsabilidad del líder es tomar decisiones definitivas: reubicación, mediación con Recursos Humanos o desvinculación.
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