La elección del líder: ¿Cuál es tu prioridad?

La elección del líder: ¿Cuál es tu prioridad?

 
Es sábado temprano. Estoy en ese lugar mágico donde las mujeres llegamos humanas y salimos reinas: cabello renovado, uñas coloridas y conversaciones profundas, de tú a tú, con quien nos atiende. El resultado: un semblante luminoso y la sensación de haber dedicado un tiempo a mí.

De pronto, suena mi celular. Es el jefe de mi jefe.

—Lucy, hay que organizar tal y tal para el lunes.

¿El lunes? ¡Pero si es sábado! Tengo pendientes personales, asuntos de casa, familia y, sobre todo, ganas de dormir un poco más. Sin embargo, acepté su solicitud, porque la fecha de entrega no cambia y mi responsabilidad tampoco desaparece.

¿Cuántas veces has vivido algo parecido? Seguramente sabes lo que significa tener responsabilidades que no pueden esperar, personas que dependen de tus decisiones y objetivos que requieren tu atención. Has llegado hasta donde estás gracias a tu capacidad, compromiso y disposición para responder. Y probablemente no estás dispuesto a dejar de hacerlo.

Pero, mientras construyes tu trayectoria profesional, ¿qué está pasando contigo? ¿Cómo está tu salud? ¿Has normalizado el estrés, la prisa, la falta de descanso o la dificultad para desconectarte? ¿Sigues participando activamente en la vida de tu familia y conservando esos espacios personales que también te dan sentido? ¿Cuántos momentos estás dejando para después, bajo la promesa de que habrá tiempo cuando terminen los pendientes?

No se trata de cuestionar tu compromiso ni de pedirte que renuncies a las exigencias de tu posición. Sabemos que dirigir implica tomar decisiones, responder ante situaciones complejas y, en ocasiones, estar disponible cuando otros no pueden hacerlo. Pero ¿todo es para ayer? ¿Todo necesita de ti? ¿Qué sucedería si comenzaras a distinguir entre aquello que realmente requiere tu atención y aquello que simplemente reclama tu disponibilidad?

Hay otra dimensión que merece nuestra atención: quienes lideramos modelamos conductas. La manera en que administramos nuestro tiempo, establecemos prioridades y respondemos ante las exigencias cotidianas influye en lo que nuestros equipos consideran normal, esperado y aceptable.

¿Qué cultura estamos construyendo? ¿Una donde las personas necesitan sacrificar su bienestar para demostrar su compromiso o una donde es posible alcanzar resultados sin dejar de reconocer las necesidades humanas?
Hemos aprendido a administrar presupuestos, proyectos, equipos y resultados. Sabemos identificar oportunidades y anticipar riesgos para nuestras organizaciones. Pero ¿Cuándo fue la última vez que hicimos ese mismo ejercicio con nuestra propia vida y con la forma en que estamos liderando?

El autocuidado significa reconocer que nuestra salud, nuestros vínculos y nuestra tranquilidad también merecen un lugar en nuestras decisiones. Podemos seguir siendo brillantes, comprometidos y exitosos sin convertir el sacrificio permanente en una condición para demostrarlo. El reto está en encontrar cómo lograrlo y modelarlo también en nuestros equipos.

¿Estás construyendo la vida que deseas y, al mismo tiempo, modelando la cultura organizacional en la que realmente quieres trabajar? 


Es consultora de procesos y administración de proyectos bajo la metodología PMI. Coach ontológico personal y empresarial con un enfoque práctico y resolutivo en áreas de desarrollo organizacional e integración de equipos. Utiliza el coaching, principalmente apoyado en emociones positivas y gestión de cuerpo, como una herramienta innovadora para el desarrollo de líderes.

Ha impartido cátedras en prestigiosas Universidades del país.

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