Inicio de año ¿Dónde estoy y hacia dónde voy? Manuel Gil Pérez
El arte del recuento y la definición de metas
Se dice que cada año vivido debería acercarnos a ser mejores versiones de nosotros mismos. Los modelos de mejora continua sugieren que todo proceso de evolución debe partir de un análisis profundo: dónde estamos, hacia dónde nos dirigimos y cuál es nuestro propósito de vida. Para lograrlo, es fundamental desarrollar habilidades blandas e inteligencia emocional, herramientas clave en nuestro equipamiento para alcanzar cualquier objetivo.
Una vez definido el norte, comienza la segunda fase: la acción. Es el momento de materializar lo planificado y convertir los sueños en pasos concretos. En esta etapa, nuestra responsabilidad es establecer mediciones y evaluaciones periódicas —ideales si son semanales— que nos permitan monitorear el avance diario. Solo así evitaremos llegar al cierre del ciclo preguntándonos: "¿Qué hice este año que no me di cuenta?”.
De la teoría a la práctica: El reto de la congruencia
Aprender nuevas herramientas, adoptar tecnologías y entender tendencias son ajustes necesarios para lograr mayor efectividad y eficiencia. Sin embargo, aunque la teoría suena impecable y es el camino lógico para evolucionar, surge una pregunta inevitable: si existen tantos modelos de mejora continua y filosofías como el Kaizen, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo apegarnos al manual?.
A menudo caemos en la incongruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Al acercarse el último día del año, muchos confían el éxito a rituales o deseos "decretados", esperando que las oportunidades se abran por sí solas. Pero la realidad es que, a medida que ganamos experiencia profesional, a veces avanzamos un paso y retrocedemos dos si no mantenemos la claridad.
El tiempo es nuestro recurso más valioso. Si los elementos fundamentales no están bien definidos, darnos cuenta de que nos hemos desviado del camino nos costará caro.
El liderazgo como motor de cambio
Stephen Covey, en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, define la efectividad como el equilibrio entre la producción y la capacidad de producción. Por su parte, John C. Maxwell, en Las 21 leyes irrefutables del liderazgo, nos recuerda en su "Ley del Tope" que la eficacia personal y organizacional es proporcional a la fuerza del liderazgo. Entendamos aquí el liderazgo, primero, como la capacidad de influir en nosotros mismos antes de intentar influir en los demás.
Este año, mi aprendizaje ha sido que la relectura de estos conceptos, combinada con la experiencia, permite un nivel de comprensión superior. Esto abre la posibilidad de realizar ajustes reales y afianzar el rumbo mediante metodologías sólidas.
Una invitación a la evolución consciente
La educación es la herramienta más poderosa para evolucionar. Somos un conjunto de cuerpo, emociones y espiritualidad. Debemos aprender a gestionar nuestras emociones para mejorar nuestro entorno y cuidar nuestra salud física, que suele ser la más descuidada.
Para este cierre de ciclo, te invito a:
No perder la curiosidad: Mantén la capacidad de sorprenderte y aprender constantemente.
Cuestionar las fuentes: No creas todo lo que ves en redes; investiga y construye tu conocimiento sobre bases sólidas.
Evaluar tu inversión: Pregúntate en qué inviertes tu tiempo, cómo te capacitas y qué herramientas usas para cumplir tus promesas.
Que este año no se limite a buenos deseos, sino que sea el periodo donde incorpores técnica y conocimiento a tu vida.
A título personal, de parte de mi familia y de todo el equipo que me impulsa a esforzarme día con día, les deseo una Navidad de reencuentro y conexión personal.
¡Feliz y Enfocado inicio de año 2026!
















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