Los apagones de hoy comenzaron hace seis años. Jorge H. García Valladares

Los apagones de hoy comenzaron hace seis años. Jorge H. García Valladares

 
Cuando ocurre un apagón durante una ola de calor, la percepción inmediata suele ser que algo "falló” en ese momento. 

Sin embargo, en sistemas eléctricos complejos, las interrupciones muchas veces no nacen el día en que se va la luz. En realidad, pueden ser el resultado de decisiones, retrasos o proyecciones realizadas varios años atrás.

La infraestructura eléctrica no se construye para resolver únicamente las necesidades actuales. Una línea de transmisión, una subestación o una central eléctrica normalmente se planean considerando la demanda esperada para los próximos cinco o incluso diez años. Esto se debe a que el proceso completo de planeación, ingeniería, permisos, financiamiento, construcción y puesta en operación puede tomar largos periodos de tiempo.

Por ello, la red eléctrica que hoy sostiene a la Península de Yucatán probablemente responde a estudios y proyecciones elaborados desde hace más de un lustro, bajo condiciones económicas, urbanas y climáticas muy distintas a las actuales.

El problema es que la región cambió mucho más rápido de lo esperado.
Mérida y otras ciudades peninsulares han experimentado un crecimiento acelerado en vivienda, plazas comerciales, hoteles, desarrollos verticales y nuevos fraccionamientos. A ello se suma un aumento masivo en el uso de sistemas de aire acondicionado, impulsado tanto por el crecimiento poblacional como por temperaturas cada vez más extremas.

Hace algunos años, los modelos de planeación probablemente contemplaban incrementos graduales en la demanda eléctrica. Lo que quizá no anticiparon completamente fue la intensidad con la que el calor extremo modificaría los patrones de consumo. Hoy ya no existen solamente "horas pico” aisladas; existen semanas completas donde miles de equipos de climatización permanecen encendidos prácticamente todo el día y gran parte de la noche.

Esto genera un fenómeno particularmente delicado: mientras la demanda aumenta, muchos componentes eléctricos reducen su eficiencia debido al propio calor ambiental. Líneas, transformadores y subestaciones trabajan bajo mayor estrés térmico precisamente cuando más se les exige.

En ese contexto, los apagones pueden interpretarse no sólo como fallas aisladas, sino como síntomas de una 
infraestructura que comienza a operar muy cerca de sus límites.

La Península de Yucatán enfrenta además una condición histórica de vulnerabilidad eléctrica. Su crecimiento urbano y turístico ha sido mucho más acelerado que el fortalecimiento de algunas partes de su red de transmisión y distribución. 

Cuando el margen operativo se reduce, cualquier falla, mantenimiento imprevisto o incremento extraordinario de demanda puede generar afectaciones más visibles para la población.

Esto no significa necesariamente que exista una crisis inmediata, pero sí revela la importancia de entender que la infraestructura eléctrica tiene una especie de "inercia temporal”. Las decisiones que se toman hoy, o las inversiones que se posponen, normalmente mostrarán sus efectos varios años después.

Por ello, quizá la discusión energética de la Península ya no deba centrarse únicamente en tarifas o generación eléctrica. El verdadero reto será acelerar la modernización de la red, fortalecer la transmisión, ampliar la capacidad de distribución y planear pensando en una región cada vez más caliente y dependiente de la electricidad.

Porque los apagones que vemos hoy podrían haberse comenzado a gestar desde hace cinco o seis años atrás.

Jorge García Valladares
Es miembro senior y fundador del capítulo Yucatán de la IEEE. Fue presidente de FECIME y del Colegio de Ingenieros Mecánicos Electricistas de Yucatán (CIMEY), presidente fundador de la Asociación Yucateca de Constructores Eléctricos (AYCE) y miembro de la XIX comisión ejecutiva de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros UMAI.

Ha fungido como tercero especialista de ASEA en sistemas de seguridad comercial y como perito en ingeniería mecánica eléctrica del PJF. Es tesorero de ASME sección México, miembro del consejo consultivo de FECIME, Tecmilenio, casa segura (de alcance nacional) y de la Asociación EXATEC Yucatán.



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